Marea de fe: más de un millón de fieles caminaron a Luján en la mayor manifestación religiosa del país
En lo que volvió a consolidarse como la mayor manifestación de fe popular de la Argentina, cientos de miles de peregrinos colmaron las rutas y los accesos a la ciudad de Luján durante este fin de semana. La 52ª edición de la tradicional Peregrinación Juvenil a Pie culminó este domingo por la mañana frente a la Basílica con una concurrencia masiva que desafió el cansancio, las bajas temperaturas de la madrugada y las exigencias físicas del trayecto.
La marcha comenzó formalmente el sábado a las 10 de la mañana desde el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, tras la bendición de la imagen cabecera de la Virgen. A lo largo de la traza de la ex Ruta Nacional 7, columnas interminables de jóvenes, familias, parroquias de diversas diócesis y devotos independientes recorrieron a pie los cerca de 60 kilómetros que separan la Capital Federal del santuario mariano.
El despliegue contó con más de 60 puestos de apoyo sanitario y de hidratación coordinados por voluntarios, además de operativos viales conjuntos para resguardar a los caminantes que se movilizaron durante toda la noche.
El punto culminante de la jornada tuvo lugar el domingo a las 7:00, con la Misa Central celebrada en la plaza Belgrano, frente al altar mayor exterior de la Basílica. La eucaristía fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, y concelebrada por obispos de distintas regiones del país.
En su homilía, en sintonía con el lema convocante de este año —"Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos"—, García Cuerva destacó el testimonio de esfuerzo del pueblo creyente y enfatizó la urgencia de superar las divisiones, tender la mano a los sectores más vulnerables y reconstruir los lazos comunitarios en tiempos de incertidumbre social.
Con cánticos, agradecimientos y pedidos personales y colectivos, los fieles colmaron la plaza hasta pasado el mediodía, ratificando una tradición que año tras año reafirma la devoción por la patrona de los argentinos.